Domingo, 23 de Julio del 2017

Francisco Salamanca

Coplas de ciego

|Por Francisco Salamanca| Cómo brillan las farolas cómo lucen las aceras pensándolo bien, espera, este pueblo está que mola. Bancos recién pintados columpios de mil colores, Cuéllar está alucinado, ni de purín hay olores.  Las calles se han repintado arcenes de rojo vivo, flores donde hubo cardos donde broza, lucen lilos. Como un hada madrina alcalde varita en mano, cual Midas toca y, ¡atina! lo malo convierte en sano. ¿Mas…,

Entre sainete y entremés

|Por Francisco Salamanca| El gimnasio del colegio La Villa navega cual género teatral mayor, entre el drama y la tragicomedia, alcanzando sus actores interpretaciones grotescas que rayan el sarcasmo y superan la parodia. Actores en escena que tratan de alcanzar la gloria en una obra cuyos actos superan ya los de La Celestina, actores sobre un escenario diseñado para su prestancia, alejados del populacho, que esperamos cada intermedio para regocijarnos con

Si el abuelo levantara la cabeza

| Por Francisco Salamanca | Que pronto olvidamos lo que fuimos. Afortunadamente las crónicas, los medios gráficos e incluso la arquitectura de muchas de nuestras casas, intra y extramuros nos recuerdan que nuestra villa tuvo, en la agricultura, la principal fuente de ingresos de la mayoría de los vecinos, hasta bien entrado el siglo XX, a pesar de que en sus principios ya existían las primeras fábricas de harinas y achicoria.

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