Miércoles, 22 de Noviembre del 2017

José Luis Coronado

Crónica de sociedad

|Por José Luis G. Coronado| Estamos en los albores del siglo XVI, en Cuba. Sentados a la sombra en el porche de un bohío con techo de guano, dos cuellaranos de alcurnia, ante sendas jícaras de vino castellano, se dejan mecer por la nostalgia de su lejano pueblo mientras hacen recuento de sus andanzas y hazañas: Se trata de don Diego Velázquez, el Adelantado, y don Cristóbal de Cuéllar, contador

Degenerando

|Por José Luis G. Coronado| En una de mis noches bohemias por el Madrid canalla, cuando frecuentaba asiduamente las tertulias taurinas de Viña “P” o del café Alemán de la Plaza de Santa Ana, escuché de boca de un ocurrente mozo de espadas gaditano la siguiente gloriosa y aleccionadora anécdota. A raíz del nombramiento de uno que había sido peón de brega para Gobernador Civil de una provincia andaluza, no

Sublevación inmóvil

|Por José Luis G. Coronado|  Conozco un pueblo. No lo olvidaré. Ay, en mi tierra sin ventura, no olvidaré a mi pueblo.  A. Gamoneda Desde hace ya unos años, yo ya no voy a Cuéllar, me llevan. Debe ser porque quien me cuida tiene miedo de que en alguno de esos viajes esporádicos me quede adherido a la procacidad serena de las sombras, me tienda a soñar en el rincón

El cosaco

|Por José Luis G. Coronado| Yo debía andar por los catorce o quince años cuando, refugiado del bochorno de una tarde de agosto, frente a un granizado de limón, rendía visita a una señora entrañable de la buena sociedad cuellarana, sabiendo que, como en ocasiones anteriores, iba a referirme alguna sabrosa historia de la villa que ella misma decía haber vivido o que le habían contado de primera mano y

La peste

|Por José Luis G. Coronado| En estos días de complicaciones sanitarias, disparates políticos y la consiguiente indignación de la gente en la calle, como consecuencia del primer contagio en España del virus africano, uno vuelve la vista a la biblioteca para recuperar lo que en ocasiones similares nos dejaron escrito los clásicos. Estoy releyendo el “Diario del año de la peste” de Daniel Defoe. Esta obra tardía del considerado padre

Mi pregón

|Por José Luis G. Coronado| Un año más, cuando ya se percibe el olor a toros que sube desde los corrales del Segoviano, cuando están ya las talanqueras preparadas para encauzar el milagro de luz y valor de los encierros, todos tenemos a punto nuestros corazones para recibir el bautismo de vino con el que nos vamos a ungir para la fiesta. Hemos acudido al toque de asamblea con el que

El desahucio (*)

|Por José Luis G. Coronado|  -¿Tú vas a los desahucios…? preguntó Dani. Julia se limitó a negar ligeramente con la cabeza. El chico dio un sorbo a su cerveza: -Yo voy cuando puedo… o me entero… hizo una pausa: a veces se consigue parar alguno… la verdad es que los menos… endureció el gesto y siguió: los hijos de puta de los bancos no tienen entrañas… ni los maderos… cerró