La sala Alfonsa de la Torre acogió la presentación de la primera fase del proceso de restauración de la escultura de Santa María Magdalena que se encontraba en la fachada principal de la capilla del mismo nombre de Cuéllar.
La Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Valladolid está siendo la encargada de llevar a cabo esa restauración, junto a la de otras piezas del patrimonio cuellarano. Carolina González del departamento de Conservación y Restauración de la escuela y su alumna Isabel Merino fueron las encargadas de detallar el proceso que se está siguiendo y los hallazgos que han realizado hasta el momento. Unos hallazgos a los que también contribuyeron el pasado curso dos alumnos: Mar Saldaña y David Alonso.
Trabajos
En cuanto a la imagen, hasta el momento se han realizado los estudios previos necesarios para poder comprender el estado de conservación de la obra y poder realizar un diagnóstico adecuado y una propuesta de intervención adaptada a sus necesidades.
Se han llevado a cabo cinco tipos de estudios sobre la imagen. Un estudio histórico, artístico, iconográfico y estilístico, del que se extrae que el documento fundacional del Hospital de la Magdalena describe la existencia en el interior de la capilla de una imagen de la Magdalena en piedra, lo que lleva a plantear la hipótesis de que en origen la talla estuviera ubicada en el interior.
Por otro lado, se ha realizado un estudio y caracterización de los materiales originales. Para ello se han utilizado diferentes técnicas analíticas que han permitido determinar que la escultura está realizada en una roca caliza dolomítica procedente de las canteras de Bernuy. También se han caracterizado los pigmentos presentes en los restos de policromía que conserva la talla en sus zonas más resguardadas. El pigmento azul es un azul ultramar en el vestido y el pigmento bermellón en el manto. Se ha constatado también la presencia de lámina metálica, dorada, en diferentes zonas de los restos de policromía de la talla, lo que denota la riqueza de la escultura y del lugar donde se ubicaba.
Los estudios visuales han aplicado diferentes tipos de radiaciones lumínicas, luz tangencial, radiación ultravioleta o luz rasante que han permitido descubrir una cenefa en el escote del vestido de la escultura y otros detalles decorativos que se encuentran muy perdidos, así como determinar la presencia de depósitos de diferentes naturaleza. También se ha realizado un estudio termográfico de cara a conocer las oscilaciones térmicas a las que estaba sometida la escultura.
Durante la exposición se puso de manifiesto la importancia del estudio climático del entorno en las obras que, como esta, han estado expuestas a la intemperie, para poder comprender cómo ha afectado a los materiales de la obra derivando en el avanzado estado de deterioro que presentan.
Los tratamientos que se han realizado sobre la obra han perseguido un criterio de estabilización y conservación preventiva de los materiales originales. Asímismo, se ha realizado una limpieza superficial en algunas zonas para eliminar depósitos y se han hecho diferentes pruebas para la eliminación de las capas de suciedad de cara a recuperar la policromía original.
Otros trabajos se han centrado en la fijación y sentado de los restos de policromía; la aplicación de biocida en las zonas afectadas por colonización biológica; la adhesión y cosido de pequeños fragmentos para la recuperación del volumen de la imagen y el sellado de grietas y fisuras.
González dejó claro durante su exposición que la imagen, tras la intervención, debería conservarse en un espacio interior, donde se encontraba originariamente. Así se puso de manifiesto que su ubicación exterior inicial fue en la fachada este donde se aprecia el huevo que ocupaba.
Para la fachada de la capilla se realizará una réplica a partir del mapeo realizado a la original, aunque aún no se conoce el material que se utilizará. Al respecto, el alumno David Alonso realizó un trabajo que recoge las diferentes opciones existentes para realizar la réplica.
Asímismo, destacó la importancia de divulgar este tipo de intervenciones “ya que permiten conocer en profundidad el Patrimonio Cultural y ponerlo en valor de cara a su conservación en el futuro”. Las intervenciones que se realizan en los talleres de este centro se llevan a cabo desde un enfoque docente para formar a los futuros conservadores-restauradores por lo que los tiempos que dedican al trabajo son diferentes a los que dedicaría un conservador-restaurador, aunque la metodología y los procesos son similares. Se trata de unos trabajos que el Ayuntamiento por sí mismo no podría acometer por su elevado coste.
Restauración de otras piezas
Además de en la recuperación de esta escultura la escuela trabaja sobre otras piezas del patrimonio cuellarano, procedentes en su mayoría del Convento de San Francisco. Así, están limpiando y restaurando azulejería y las yeserías de los arcosolios.
González detalló que están restaurando dos piezas de alabastro, una de ellas apuntó que podría pertenecer a uno de los sepulcros actualmente ubicados en el museo de la Hispanic Society of America. La segunda de las piezas, en peor estado tras eliminar la capa de mortero de cal “parece un pie cubierto por una armadura”. Una tercera pieza es una roca tallada por todas sus caras que podría ser caliza blanca de Hontoria y que podría ser el arranque de la balaustrada de una escalera.
