Cumpliendo con la tradición la imagen del Niño de la Bola volvió el Día de Reyes a salir en procesión por las calles del casco histórico de Cuéllar.
La procesión partía de la iglesia de San Miguel al son de los ritmos de la dulzaina y el tamboril de los Hermanos Ramos y acompañada por numerosos devotos y curiosos. La mayordoma, Raquel Gilsanz, portaba una de las varas del anda sobre el que iba la imagen que en esta ocasión vestía su traje en beis y oro. Algunos miembros de la cofradía y junto a ellos el alcalde, Carlos Fraile y los concejales populares, Jesús Salamanca y Ángel Magdaleno, portaron capas castellanas y las nuevas varas realizadas por la cofradía.
Al comienzo de la calle del Colegio el granizo sorprendió a los participantes y obligó a resguardar la imagen bajo los soportales de la plaza Mayor durante unos minutos. Después, el recorrido se reanudó con normalidad con la habitual parada en la sede original del Niño, la iglesia de San Esteban donde el sacerdote instó a los asistentes a dedicar la oración al Niño de la Bola a todos los cuellaranos y visitantes que participaban en el acto y a pedir de manera especial por los enfermos.
En el templo se entonaron dos villancicos, ‘Alegría, alegría’ y el propio del Niño de la Bola, para después continuar la procesión con numerosos danzantes que, como es habitual, bailaban de cara a la imagen manteniendo el paso tradicional de esta procesión.
Desde San Esteban el recorrido pasó ante el arco de San Martín para descender hacia la plaza Mayor por las calles Duque de Alburquerque y Morería y concluir en el templo de San Miguel done la imagen permanecerá hasta el Año Nuevo de 2026 cuando volverá a salir a las calles.












