Escoltada por el mural dedicado al ‘A por ellos’, realizado este verano por el cuellarano Daniel Aguado, la Banda Municipal de Cuéllar protagonizó un año más el concierto al que da nombre el himno cuellarano.
Una agradable noche de verano favoreció que fueran centenares los vecinos que se acercaron hasta la Huerta de la Alegría, que por segundo año acogía la cita, para escuchar a la banda y disfrutar de ese ‘A por ellos’ que cada año cierra el concierto y sirve de prólogo a las fiestas. Unas fiestas que comenzarán el próximo sábado 29 de agosto con el pregón cuyo inicio está previsto para las 19.30 horas.
Alejandro Villahoz, miembro de la banda y tataranieto de Cecilio de Benito, quien fue el encargado hace 105 años de poner música a la letrilla popular que cantaban los vecinos de la villa en sus fiestas, fue el encargado de presentar esta actuación. El joven señaló que esa noche era importante para él y para su familia, tanto que instantes después, antes de iniciar el concierto, entregó al director de la banda, Luis Miguel Pérez, «una antigua batuta que perteneció a Cecilio de Benito, con la cual nos dirigirá en este concierto», tal y como señaló.
El pasodoble ‘¡Viva Cuéllar!’ de Cecilio de Benito sonó en el pasacalles de llegada de la banda, para después dar paso al resto del repertorio. En él pudieron escucharse pasodobles como ‘Tercio de Quites’, ‘España Cañí’ o ‘Francisco Alegre’, una pieza recopilatoria de lo mejor del pop español, otra con música de los 80, una mezcla de temas de Lady Gaga y jotas y seguidillas en su parte final.
Al esperado ‘A por ellos’ le precedieron ‘La chica segoviana’, con la que el público comenzó a danzar ya en grupos y ‘La Cuellarana’, jota de Cecilio de Benito que anunciaba la llegada del momento más ansiado por los presentes. Antes, Villahoz quiso recordar algunas de las palabras que dijo en la inauguración del mural dedicado al A por ellos. Palabras recogidas en «una antigua carta que el hijo de Cecilio de Benito escribió sobre el día del estreno del A por ellos».
«Recuerdo perfectamente el día del estreno. Fue un domingo o dos antes de las fiestas de 1921.El estreno fue apoteósico. Se tocaba la tanda de bailables en el templete ubicado al final del paseo de San Francisco, en la soledad. Para terminar, se tocaba una jota. Aquel día la jota fueron las seguidillas cuellaranas A por ellos. Empezaron los primeros compases y los jóvenes a bailar. Al darse cuenta de que era A por ellos empezaron a saltar y dar gritos de entusiasmo. Los mayores dejaron el paseo y corriendo se unieron a los jóvenes a bailar y gozar del mismo entusiasmo. Hubo que repetirlo varias veces. No se cansaban de bailarlo», decía la misiva
Un entusiasmo, el de los jóvenes de hace 105 años, que comparten hoy en día los cuellaranos de todas las edades cuando escuchan los compases de su himno. Una pieza que salió de la banda con los sonidos de la dulzaina de Ricardo Ramos y que sonó hasta cuatro veces por los bises que los presentes solicitaron.
La Banda se colocó el pañuelo rojo al cuello antes de comenzar a interpretarlo y entre el público danzando se encontraba el alcalde, Carlos Fraile, junto al resto de concejales, la Corregidora de las fiestas, sus damas y las madrinas y acompañantes de las peñas.








