Los estudios arqueológicos realizados en el claustro y las huertas de la iglesia y convento de San Francisco y sus hallazgos centraron la conferencia impartida por la arqueóloga, Isabel Marqués. La cita se enmarcaba en el ciclo vinculado al futuro auditorio.
Marqués inició su intervención con una contextualización histórica sobre el templo desde su fundación hasta nuestros días. Hizo hincapié en la importancia que este adquirió con los primeros Duques de Alburquerque y concluyó detallando el uso como fábrica de achicoria por Achicoriasa hasta el siglo XXI.
Historia
El templo fue fundado en el siglo XIII por los Franciscanos Menores y en aquel momento tanto la iglesia como el claustro estaban construidos en estilo mudéjar.
A partir del siglo XIV se convirtió en lugar de enterramiento de personas ilustres y en 1476 se fundó el panteón de la Casa de Alburquerque, lo que conllevó diversas intervenciones en el recinto que fue incorporando nuevos estilos arquitectónicos y destacando por las joyas que en él se conservaban. En 1580 el VI Duque, III de la Cueva, construyó un nuevo claustro renacentista y las capillas laterales de la iglesia. Años después se produjo un gran incendio y después se repuso la bóveda y se realizaron ampliaciones.
Con el siglo XVIII la Casa de Alburquerque dejó de tener apego por la villa y el edificio quedó abandonado, para sufrir también saqueos en la Guerra de la Independencia y el expolio de muchos de sus elementos como el altar mayor o el púlpito de mármol con la desamortización de Mendizábal.
Arqueología
Marqués recordó que la actual no ha sido la primera intervención arqueológica que se realiza en el convento, que pasó a manos privadas en 1915 y se convirtió en fábrica de achicoria a mediados de ese siglo. El Ayuntamiento adquirió la iglesia en 1980 y en 2021 el resto del convento.
La primera intervención arqueológica se realizó por el cuellarano Domiciano Vega durante la actuación de la Escuela Taller en 1990 y 1998. Le siguieron cuatro más, la realizada por Strato en 2012 con un estudio arqueológico integral ligado a la modificación de las normas urbanísticas; la de Foramen en 2023 ya en el claustro y las huertas para la elaboración del Plan Director y desde 2024 la intervención que realiza la propia Isabel Marqués vinculada a la modificación puntual para ampliar el suelo urbanizable en el ahora conocido como patio del servicio del espacio.
Un estudio con el que Marqués ha podido demostrar que lo que se conocía como huertas es un segundo patio o de servicio “porque hay suficientes elementos apra que tenga suficiente entidad arquitectónica y constructiva apra que así sea”, afirmó. Añadió que con los trabajos realizados por las empresas anteriores y los actuales, ella ha podido plantear la propuesta que permitirá “aumentar la edificabilidad en el espacio” para dar cabida al futuro auditorio.
La arqueóloga mostró imágenes del vuelo americano realizado en 1956 y 1957 y del interministerial realizado entre 1973 y 1986, detallando cómo era el convento y su entorno en cada momento. También mostró fotografías de los estudios topográficos realizados por Carlos Pascual.
Detalló las estructuras ligadas a los diferentes muros del convento y como el alzado en el lado norte muestra la existencia de una semiplanta, una planta baja y una primera planta.
Achicoria
Marqués centró la parte final de su intervención en el estudio arqueológico industrial ligado a la maquinaria y los demás elementos ligados al uso de parte del espacio como fábrica de achicoria. La arqueóloga explicó cómo encontraron las instalaciones y todo lo que fueron hallando desde molinos, máquinas de cernir, una báscula en la entrada… hasta etiquetas, precintos e incluso un palé de producto terminado que conservan para el futuro museo.
Las máquinas se documentaron y protegieron para ese futuro espacio expositivo.
