De la iglesia de San Andrés partió el Vía Crucis que recorrió el casco antiguo para concluir en la iglesia de San Miguel.
La lluvia respetó su desarrollo en una jornada en la que las bajas temperaturas fueron protagonistas.
El silencio acompañó el Vía Crucis con la Cruz del Calvario de la iglesia de La Cuesta como protagonista. Ante ella penitentes de todas las cofradías del municipio que también se encargaron de portar en andas el Cristo y los tambores de la Cofradía de la Dolorosa aportaron la nota musical. Tras él las autoridades municipales y el sacerdote.
A las puertas de San Andrés comenzaron las estaciones, señaladas con cruces de madera a lo largo de todo el recorrido. Los niños fueron los encargados, un año más, de realizar las lecturas.
Tras el viacrucis, se llevó a cabo el traslado procesional del Cristo del Calvario desde el templo de San Miguel hasta la capilla de Santo Tomé, portado por miembros de la cofradía de El Calvario y acompañado por música de percusión de la propia cofradía y de La Dolorosa.








