El grupo teatral Los Mirmidones de Cuéllar se despide después de dos décadas llevando el teatro clásico grecolatino a diferentes espacios de numerosos puntos de España, en especial de Castilla y León, y de Segovia principalmente. Y lo hace con una donación de 6.500 euros, recursos obtenidos con sus actuaciones, a una escuela infantil en Isiro, un territorio ubicado en medio de la selva de la República del Congo, en África.
Más de 150 jóvenes de Cuéllar y su comarca han pasado por el grupo de teatro a lo largo de todos estos años, lo que ha contribuido, en palabras del director de su formación, Ángel Gómez, “a generar actividad cultural en aquellos sitios que han acogido las obras, a acercar al gran público grandes obras de la literatura clásica y también a despertar vocaciones culturales y teatrales entre las nuevas generaciones”.
Trayectoria
El grupo nació en el año 2004 con la mera aspiración de celebrar el Día del Libro en el Instituto de Educación Secundaria Marqués de Lozoya de Cuéllar, donde entonces Gómez, impulsor del grupo, era profesor de Lengua y Literatura. Desde entonces, han trabajado en la recreación del teatro grecolatino, tanto con tragedias, como con obras dramáticas y comedias. Dos de los textos interpretados han sido creados por el propio Gómez.
Este trabajo les ha permitido a lo largo de estas dos décadas recorrer no sólo buena parte de la comunidad castellano y leonesa, sino poder interpretar sus obras en escenarios tan históricos como los teatros romanos de Segóbriga y Clunia, ante varios miles de estudiantes de toda España.
Entre las obras clásicas escenificadas por el grupo figuran “Ifigenia en Áulide”, “Orestes” y “Troyanas”, de Eurípides; o “Ayax”, de Sófocles. Como obra dramática, destaca “Pedro I de Castilla, el Rey traicionado”, una de las dos que fueron creadas por Gómez. En el ámbito de la comedia, interpretaron “Los Gemelos” de Plauto, “Lisístrata” de Aristófanes y “En un lugar de las letras o Don Quijote y sus vecinos afamados”, que fue la segunda obra escrita por su director.
“Es un orgullo para mí, y también para Cuéllar, que tantos jóvenes hayan dedicado su tiempo y su esfuerzo en hacer cultura y hayan puesto en pie a tantos miles de personas a través de la divulgación del teatro clásico”, señala Gómez.
“Ahora, tras estos 20 años, Los Mirmidones de Cuéllar seguirán contribuyendo a la educación y la difusión de la cultura en África a través de la donación del fruto de este trabajo. Y eso es algo que a todos nos hace especialmente felices”, concluye el director del grupo.
