El casco histórico de Cuéllar se convirtió en un escenario mágico acogiendo la octava edición de la ‘Noche en Blanco y Negro’ promovida por la Diputación de Segovia en colaboración con el Ayuntamiento de la villa.
El exterior de las iglesias de San Francisco y San Andrés, el jardín de las Tenerías y el de Santa Marina y el ábside de Santiago acogieron los pianos y a quienes les hicieron sonar en más de una treintena de actuaciones de una decena de músicos y grupos. Todos los espacios de engalanaron con luces y la luz de las velas al caer la noche.
Pop, rock, jazz, copla, música clásica y del mundo, klezmer, canción latina y bandas sonoras de películas fueron algunos de los estilos que se pudieron escuchar por los rincones de la villa durante las más de cuatro horas del evento.
Centenares de personas llenaron todos los espacios y fueron recorriendo el municipio entre unos y otros, para darse finalmente cita en La Soledad, ante San Francisco, donde se llevó a cabo el concierto final en el que cada músico tocó una pieza. La bajada de temperatura entrada la noche no hizo que mermara el interés del público que respondió con gran interés a esta actividad.
Por los teclados desfilaron artistas de gran talento y personalidad artística: desde el duende sofisticado de Maestro Moriles y Luisa Pérez con su ‘Delirio fino’ de copla y jazz, hasta el eclecticismo refinado de Magia Sonora, que reinterpretó bandas sonoras de Disney y jazz con tintes latinos. El público también vibró con los tintes balcánicos y klezmer de La Lucera Rodante en un espacio de agua y memoria como son Las Tenerías; y se dejó envolver por las músicas del mundo del carismático Miguel Ángel Recio en la iglesia de San Andrés.
En la plaza de Santa Marina la fusión clásica vanguardista de Helena Fernández e Íñigo Anzasti ofreció una propuesta de diálogo entre cuerdas y teclas; mientras que la delicadeza narrativa de Celia Pastor y Daniel de La Torre, se fundía con el sonido de la fuente de esta plaza creando un ambiente único y acogedor.
La programación incluyó también las versiones de pop rock de Daniel Romano que cautivaron al público de los escenarios en lo que actuó, la sensibilidad clásica de artistas como la segoviana Teresa Cantalejo o la solista Marina Sierra, las cuales conmovieron a los asistentes en un escenario de gran belleza patrimonial bajo la luz de las estrellas como es el Ábside de Santiago, representativo del arte mudéjar.
Acordeón, violín, saxo, mandolina, oboe y percusión pudieron escucharse en las actuaciones acompañando al piano, como también lo hicieron las voces de los artistas.

Proyecto que enamora
El diputado de Cultura de la Diputación de Segovia, José María Bravo, el alcalde, Carlos Fraile, y la concejala de Cultura, Maite Sánchez, participaron en esta actividad que recorre la provincia con una edición cada año.
Bravo subrayó que “la Noche en Blanco y Negro está siendo una referencia del verano en la provincia de Segovia y no podía faltar la villa de Cuéllar”. Agradeció al Ayuntamiento que no solo hubiera permitido el desarrollo de este proyecto cultural, sino el que hubieran incrementado en dos pianos más permitiendo que existieran cinco escenarios.
“Es un proyecto a futuro que emociona, porque es muy diferente a las propuestas culturales que se hacen durante el verano”, afirmó. “Hablamos de multiespacios, diferentes programaciones y todo en torno a un gran piano de cola”, dijo el diputado, destacando que el piano ubicado en San Francisco era un Stanway de los que “todos los pianistas quieren tocar”.
Bravo apuntó que en Cuéllar podría ocurrir lo que en otras localidades, que la actividad se consolide “porque al final es un proyecto que enamora“. El diputado adelantó que en 2026 será Coca el municipio que acoja esta actividad.
El alcalde agradeció que la Diputación hubiera apostado por Cuéllar con esta iniciativa. señaló que era una noche muy especial para los vecinos y también para los visitantes que se acercaron a disfrutar de la música en el casco histórico de la villa.
Maite Sánchez afirmó que “Cuéllar es una villa de Cultura” y se mostró encantada de esta colaboración con la Diputación. “Esto vuelve a poner en valor los espacios que tenemos, diferentes a lo habitual”, dijo, destacando que los vecinos y visitantes podían descubrir nuevos rincones “que se engalanan y se vuelven mucho más mágicos”.
“Esto pone en valor no solo la cultura de Cuéllar, sino también nuestro precioso patrimonio“, aseguró. Sobre la continuidad de esta propuesta y de otras como la Noche Blanca del Mudéjar, la edil de Cultura señaló que dependerá del presupuesto con que se cuente.











