La niebla y el frío han acompañado a José y María en su busca de posada por las calles de Zarzuela del Pinar transformada hoy en Belén.
La recreación del belén viviente ha celebrado su vigésimo sexta edición y ha contado con mucho público llegado desde la comarca y diferentes puntos de la provincia, aunque la meteorología ha mermado la afluencia con respecto a ediciones anteriores.
Más de 150 figurantes han dado vida a los diferentes personajes y oficios que podían verse en el recorrido desde el castillo de Herodes hasta el portal de belén.
Junto al rio se daban cita todos los participantes antes de comenzar para cumplir con la tradición de soltar globos de colores en recuerdo “de los que ya no están”. Después, con el sonido de los villancicos interpretados con dulzaina y tamboril, cada uno ha emprendido camino hacia su posición en el belén.
José y María a lomos de un burro han ido recorriendo las calles en busca de posada. En su camino han pasado por la peguera, y han preguntado sin éxito a cachaveros, resineros, cesteros, panaderos, fruteros, hortelanos, tejedores, herreros, molineros, artesanos, jaboneros… No han encontrado cobijo, pero si han ido recibiendo obsequios para ellos y para el niño que estaba a punto de nacer.
No han faltado en el camino los villancicos y tampoco las degustaciones de productos de lo más variado, desde bizcocho a castañas, pasando por vino, licores, hojuelas, chorizo, chicharrones…
Al final José y María han decidido cobijarse en un portal donde ha nacido el niño y por donde los pastores y mercaderes han pasado a adorarle, algo que también ha podido hacer el público.. Antes los ángeles han anunciado a los pastores su nacimiento.
Los fuegos artificiales han sido un año más el colofón a esta representación.
Esta noche todos los participantes en la recreación se reunirán en el centro cultural para compartir una cena y disfrutar después del concierto del grupo Toca2.























