La lluvia ha acompañado la celebración esta tarde del entierro de la sardina. A pesar de la lluvia, el cortejo ha decidido salir en procesión animado por los jóvenes portadores de la imagen.
La tarde del Miércoles de Ceniza ha sido desapacible en la villa, con lluvia fina e intermitente acompañada de rachas fuertes de viento. Estas condiciones no han impedido la celebración de la procesión. Aunque sí han animado a los participantes a elevar un poco el ritmo y finalizarla antes de lo habitual. Y además ha provocado que el séquito fuese menor que en años anteriores, con menos plañideras y con los paraguas abiertos.
Sin embargo los participantes han completado el recorrido habitual procesionando la imagen de la sardina elaborada por usuarios del Centro de Día de Personas Mayores sobre unas sencillas andas y acompañados por la música del grupo cuellarano de dulzaineros y redoblantes Quemadal. Tras la salida desde el Centro de Día de Personas Mayores, se han dirigido por la calle Modesto Fraile hasta la confluencia con la avenida de los Toros, por donde han seguido hasta el cruce de la plaza de San Francisco para continuar por la calle Hojalatas y subir las escaleras de la misma para volver al punto de origen.
Al finalizar el recorrido, ya en el patio del Centro de Día, se ha llevado a cabo el entierro de la sardina. Usuarios de Fundación Personas han sido los encargados de incinerar la réplica de la sardina procesionada. Lo han hecho —entre bailes, risas y llantos fingidos— precisamente en las mismas ascuas de asar las sardinas que se iban consumir después.
La lluvia y el viento se han tornado entonces más intensos. Por lo que los asistentes al entierro se han refugiado en el interior del Centro para degustar las sardinas asadas y la limonada servida.
Un acto que cada año pone fin simbólicamente al Carnaval.








