Han pasado ya ocho meses desde que la DANA arrasó varias poblaciones valencianas, pero la zona aún no se ha recuperado totalmente. Desde el CD Chañe a través de su proyecto ‘Corazones soñadores’ y de la mano de un chañero, Hugo Manso, tejieron una red de colaboración con los colegios y también con los vecinos, creando unos lazos que aún perduran.
Así, esa colaboración continúa activa ahora con el proyecto ‘Por la DANA Escuela Hermana’ (‘Per la DANA Escola Germana’), liderado por la orientadora Pilar Carril. Hugo junto a su compañera María González regresaron la pasada semana y colaboraron en el reparto de unas bolsas muy especiales en los colegios con los que colaboraron en sus anteriores visitas: CEIP Padre Manjón de La Torre y en Alacuás en el CEIP Ciutat de Cremona donde acogieron a los alumnos del CEIP Platero y Yo de Aldaia.
Bolsas de la calma
El eje de esta iniciativa son las bolsas de autorregulación emocional o bolsas de la calma, un recurso pionero y cuidadosamente diseñado para introducir herramientas de gestión emocional dentro de las aulas.
Estas bolsas, financiadas por el CD Chañe, contienen materiales e instrumentos sensoriales y lúdicos que ayudan al alumnado a identificar, comprender y canalizar sus emociones, especialmente el miedo, la tristeza o la ansiedad que puede quedar tras vivir una situación traumática como una catástrofe natural. Cada bolsa está pensada para adaptarse a las distintas etapas escolares y se entrega con una guía de uso para docentes y orientadores, facilitando su implementación directa en dinámicas de clase, rincones de calma o tutorías.
Un abanico, una pelota anti estrés, una libreta para escribir o dibujar, un cubo de Rubik, una colonia Nenuco para relajarse con su aroma y unas tiritas para hacer curas simbólicas componen el contenido de estas bolsas.
Manso explica que la idea es que cada aula pueda disponer de una unidad para utilizarla cuando sea necesario.
Además, Manso detalla que el C.D. Chañe aplicará estas mismas herramientas en su programa ‘Segocamp rural’, un campamento de verano en zonas rurales de Segovia, donde los niños también trabajarán la gestión emocional en combinación con actividades deportivas y de valores.
“Estas bolsas no solo ayudan a calmar a los niños, les enseñan a entender lo que sienten, a comunicarlo y a recuperar la tranquilidad en su entorno escolar. Son una herramienta de transformación profunda”, en palabras de Pilar Carril, impulsora del proyecto.
Para Hugo, este proyecto tiene un doble valor: humano y emocional. “Volver a estos colegios es como cerrar un círculo. Cuando llegamos solo había barro y tristeza, ahora volvemos con herramientas para que los niños se sientan seguros, acompañados, y aprendan a cuidar lo que sienten”. A nivel emocional la zona significa mucho para él porque allí conoció a su actual pareja, María, “y esa conexión que nació en medio del caos se ha convertido en fuerza para ayudar juntos”. Ambos se conocieron en el primer viaje a Valencia que coordinó Manso desde su universidad en Toledo.
Situación actual zona
Ocho meses después de la DANA algunos colegios han mejorado su situación y otros como el Ciutat de Cremona están deseando poder regresar a sus aulas.
En cuanto a los habitantes de la zona afectada, Manso señala que algunos han recuperado la normalidad mientras que otros continúan sin poder regresar a sus casas y continúan reformándolas. Por ejemplo en Alfafar, Manso apunta que las calles están limpias, muchos negocios han vuelto a abrir sus puertas, pero aún quedan cocheras, negocios y sótanos por recuperar.


