Cuéllar 2025. 3ª de feria. Corrida de rejones
Toros de la ganadería portuguesa de Rosa Rodríguez, nueva en esta plaza. Correctos de presentación excepto el 2º (un galgo) y el 4º (gacho tirando a cubeto). Encastados lo justo, manso de salida el 4º, se rajaron el 3º y 6º. El 4º volvió a los corrales tras los tres avisos reglamentarios. Los toros fueron despuntados en demasía, sobre todo el 2º y el 5º, y ninguno de ellos mereció tanto hierro. La presidencia, correcta en la muerte del 4º, se dejó torear en banderillas y se excedió con los trofeos.
Luis Rouxinol JR, a la portuguesa, de verde y oro, oreja y pitos. Guillermo Hermoso de Mendoza, de corto, oreja y dos orejas. Sebastián Fernández, de corto, algunos pitos y dos orejas. Media entrada.
El rejoneador navarro Hermoso de Mendoza fue el triunfador de la tarde, pero tuvo su cruz en el 5º, dejando dos rejones de castigo sobre el morlaco de fea ejecución en los que no rompió el palo, con la gravedad de que el segundo cayó costillero, alcanzando el tórax. El toro se paró buscando la querencia de chiqueros, pero el navarro con maestría y prontitud, clavó hasta siete palos, entre largas y cortas, a lomos de “Montero”, “Nairobi” y “Generoso”. Mató con un mete y saca muy bajo y rejonazo en lo alto. Dos orejas excesivas por la invalidez del toro y por la primera entrada con el de muerte. Con su primero, que era poca cosa, brilló con “Bandido” con quiebros inverosímiles en la cara del toro, deslumbrando con “Generoso”, un tordo rodao espectacular. Sobraron las rosas cuando el toro hacía tiempo que ya no se desplazaba. Oreja tras pinchazo hondo y descabello.
Sebastián Fernández, se estrenaba en esta plaza, sorprendió por su desparpajo a caballo, pisando terrenos muy comprometidos, Recibió de garrocha a su primero en una salida espectacular que dio tres vueltas al anillo. Aunque algunos encuentros resultaron acelerados, la mayoría de las banderillas las clavó al estribo, toreando de costado y con la grupa. El de muerte se fue muy bajo y el descabello, pie en tierra, resultó laborioso enfriando los ánimos del tendido que silenció su labor. Con el 6º anduvo mejor, toreando en redondo y fijando a la res para el encuentro, con un par de banderillas, al quiebro, de cartel de toros. Sobraron las cortas. Obtuvo dos orejas del público tras un mete y saca, bajonazo y otro bajo.
Luis Rouxinol abrió plaza con su primero, tras brindar el toro a Pablo Hermoso de Mendoza, con dos rejones de castigo. En banderillas estuvo discreto clavando en la grupa, a toro pasado. La movilidad del toro mantuvo la faena con buen tono y el rejoneador portugués se lució con un par al violín. Rejón trasero perpendicular, descabello y oreja, El 4ª, el más feo del encierro, se aquerenció en toriles desde la salida dificultando acercarse a la cara del toro. Banderillas lejanas en los encuentros. Con los de muerte comenzó el calvario, el primero fue un rejonazo medio atravesado, el segundo hace guardia (anecdótico, parece imposible), un tercero que se clava en el albero (por favor) y que recupera y clava atravesado. Tras el segundo aviso, pie a tierra para descabellar, resultando imposible al estar el toro entero. Vuelve al caballo y toma otro rejón de muerte, ante la bronca del público, impidiéndoselo el presidente. De nuevo pie a tierra, tercer aviso y toro a los corrales (la primera vez en Cuéllar). La algarabía y los comentarios al esperpento propiciaron que parte del público presente creyera que se había indultado el toro (para contar).
La normativa taurina permite que cada rejoneador ponga hasta tres pares de banderillas a cada toro, incluso un cuarto con el permiso de la presidencia. En un toro parado, sin poderío evidente, sobran pares.








