Arroyo de Cuéllar disfrutó por segundo año de la recreación de su belén viviente. Una propuesta organizada por la Asociación Cultural Ternillo, que contó con numeroso público a pesar de las bajas temperaturas.
Más de 40 vecinos se implicaron en dar vida a los diferentes personajes de este belén viviente. Entre los puestos había un mesón que ofrecía ricos bocadillos de panceta y lomo, una taberna con vermú de miel, vinos y refrescos, una panadería que ofrecía los roscones que por la mañana había elaborado los niños del pueblo, unas castañeras permitieron a los visitantes templar las manos y para entrar en calor se ofrecía caldo y sopas de ajo. No falto tampoco Herodes junto a uno de sus escoltas.
Entre los puestos el que más llamó la atención fue el establo con cabras y cabritillos. También hubo lavanderas, tejedoras y un puesto de hortalizas.
El punto de encuentro final fue el pesebre donde José y María, a lomos de la burra Cayetana, llegaron y donde nación Jesús.
La visita del Cartero Real a la localidad tuvo que adelantarse por la nieve que comenzó a caer.





