Desde un punto de vista lo más objetivo posible, podemos convenir que la Feria de Cuéllar necesita una reconstrucción que la confiera una entidad propia.
Alejándonos de cierta nostalgia, no conviene perder la perspectiva de que la sociedad ha cambiando de forma vertiginosa. Los comportamientos, las costumbres y los gustos de los consumidores son muy diferentes a los de apenas hace una década. Este proceso de cambio tal vez se haya acelerado a raíz de la pandemia.
De lo que no cabe duda es de que se trata de una consecuencia derivada de la evolución tecnológica. Los diferentes sectores económicos locales y comarcales poco tienen que ver con lo que eran hace tan sólo dos décadas. Por ello la comparación de la feria actual, con la de épocas anteriores estaría viciada por cierto aire melancólico. Tras esta premisa, entiendo que el certamen debe recorrer un camino distinto, que renueve su atractivo, que dote el amplio espacio físico del que se dispone de un contenido más rico y variado.
Desde un punto de vista subjetivo, lejos de una comparación con años anteriores, que dadas las circunstancias no se sostiene, la edición de este año también ha tenido aspectos positivos; aunque tal vez esta valoración deba hacerla cada expositor particular.
Desde el Centro de Iniciativa Turísticas Villa de Cuéllar, esperamos con nuestra primera participación directa, como colectivo, abrir un camino a nuestros socios actuales y futuros, para mostrar las posibilidades de desarrollo económico socia, cultural y turístico que Cuéllar aún tiene por explorar. Sólo ha sido una pequeña muestra, pero tal vez el inicio de ese camino.
Personalmente, ha sido una experiencia enriquecedora que me ha llevado a una reflexión: no es posible que desde los distintos ámbitos locales y comarcales demandemos una feria fuerte sino damos un paso adelante, por muy pequeño que éste sea. La acción corresponde al quehacer político, pero el motor debe partir del colectivo social o de la esfera individual. No olvidemos que el progreso no surge si no salimos a buscarlo.
