El barrio de El Salvador de Cuéllar despidió sus fiestas en honor a la Virgen de la Palma con la degustación de las populares patatas con carne, de las que ofrecieron más de 500 raciones en el atrio de la iglesia.
Cariño y dedicación ponen cada año los vecinos del barrio en esta elaboración que dirigen de manera habitual las mujeres del barrio, aunque cada año son más los jóvenes del barrio que se interesan por mantener la tradición y colaboran en las tareas de preparación.
Ayer además, dos de las tradicionales cocineras, M.ª Lucena Aragón y Mari Rodríguez, anunciaron que colgaban sus delantales y daban paso a otras mujeres que les sustituirán en la elaboración de este guiso tradicional. Así, fueron las encargadas de servir las primeras raciones a los comensales que esperaron la larga cola para conseguir el preciado guiso.
Aragón señaló que han sido 52 los años en los que ha participado en esta actividad popular, mientras que Rodríguez señaló que superaba esa cifra, ya que desde pequeña ha vivido su desarrollo. Ayer comenzaron las tareas a las 11.00 de la mañana, por lo que el cansancio por la noche ya hacía mella en ellas. Tras la preparación de los ingredientes, se tomaron un respiro para comer y después continuaron con la pelada de las patatas, que también cacharon y dispusieron junto al resto de productos de la receta.
Rodríguez y Aragón explicaron como primero se sofríe en aceite el pimiento, el ajo, la cebolla, el laurel y el pimentón, se pone tomate y se rehoga con ello la carne antes de poner las patas y el agua e iniciar la cocción.
Los ingredientes se mantuvieron un año más: 400 kilos de patatas donadas por la Cooperativa Glus I, 70 de carne de ternera, 20 de cebolla, 40 kilos de pimiento verde y rojo, 20 kilos de ajos, hoja de laurel, pimentón, sal, vino, aceite y agua. No faltó algún ingrediente secreto, de esos que las cocineras no quisieron desvelar.
Estas dos cocineras detallaron cómo ha evolucionado esta actividad popular a lo largo de los años, señalando que al principio se preparaban cuatro calderos para los vecinos del barrio y ahora son más de 500 raciones las que se sirven acompañadas de pan y vino. Los comensales disponen de una hucha en la que depositan sus aportación.
Las mujeres confían en que otras vecinas del barrio tomen su testigo en próximas ediciones y a ells les ofrecen sus conocimientos y colaboración si fuera necesaria.
Las cocineras y ayudantes hicieron un posado final tras el que los comensales les agradecieron su trabajo con un gran aplauso de forma espontánea.
Degustación
Hasta el atrio del templo del barrio acudieron vecinos de todo el municipio, algunos con sus platos para degustarlos en las mesas instaladas y otros con cazuelas y recipientes para comerlas en casa o en sus bodegas. Los que preferían que las patatas fueran picantes también contaron con su ración.
Acompañó a la degustación el sonido de la XXVI Concentración de Dulzaina y Tamboril con más de una veintena de participantes.







