El frío acompañó un año más a José y María en su búsqueda de posada por las calles de Zarzuela del Pinar convertida en Belén.
La localidad celebraba la vigésimo séptima edición de la recreación de su belén viviente que volvió a llenar las calles de este pueblo segoviano de público llegado desde la comarca y diferentes puntos de la provincia.
Casi dos centenares de vecinos, de todas las edades, participaron dando vida a los diferentes personajes y oficios que podían verse en el recorrido que partió del Castillo de Herodes para concluir en el portal de belén.
El río volvió a ser el punto de encuentro de los participantes antes de iniciar el recorrido para cumplir con la tradición de soltar globos de colores recordando a aquellos que “ya no están”. Los villancicos interpretados con dulzaina y tamboril marcaron el momento en que los figurantes acudieron a ocupar sus lugares en el belén.
José y María a lomos de un burro fueron recorriendo las calles en busca de posada. En su camino pasaron por diferentes establecimientos y negocios. Así, pararon en la peguera, preguntaron sin suerte a cachaveros, resineros, cesteros, panaderos, fruteros, hortelanos, tejedores, vinicultores, herreros, molineros, artesanos, jaboneros, leprosos… Sin embargo no encontraron donde cobijarse, aunque sí fueron adquiriendo productos y recibiendo diferentes presentes.
Los visitantes pudieron degustar por el camino diferentes productos: dulces navideños, castañas, bizcocho, vino, licores, hojuelas, chorizo, chicharrones…
Como no encontraron dónde alojarse José y María se decantaron por resguardarse en un portal, donde nació el niño. Después, pastores y mercaderes se acercaron a adorarle, como también hicieron muchos asistentes a la recreación.
Los fuegos artificiales pusieron el punto final a esta cita anual en Zarzuela del Pinar.



















