Los erales de la ganadería segoviana Flor de la Canela han sido los protagonistas del encierro de San Miguel en Cuéllar. Unas reses cuya salida de los corrales del Cega se adelantaba ya un minuto a las 8.30 horas que era la hora prevista y que llegaban con casi 10 minutos de antelación a las calles de Cuéllar.
Menos público en los corrales del Cega que en los encierros de las fiestas y también menos madrugador, aunque el que se sitúa en las puertas era hoy especialmente numeroso y animado. Los mansos acompañaban a los seis erales que han realizado una salida compacta, aunque de nuevo el polvo ha impedido apreciar con nitidez ese momento a los que allí se encontraban. Sí se había regado la zona a primera hora de la mañana, aunque no ha sido suficiente para evitar la intensa polvareda que vehículos y caballistas provocan.
El traslado campestre se ha visto condicionado por la fuerza de algunos de los novillos que se imponían al resto de sus hermanos tomando la cabeza de la manada. El alcalde de la villa, Carlos Fraile, que acompañaba a las reses a caballo, ha señalado cómo los caballistas han podido reconducir a las reses en varias ocasiones.
Cuatro de los erales han llegado con antelación a las calles de Cuéllar, seguidos del quinto que llegaba un poco después y finalmente el sexto que se ha quedado en El Embudo para ser finalmente conducido hacia las calles por los caballistas.
A la calle Las Parras ha llegado una de las reses abriendo el encierro seguida de los mansos y dos astados más y el cuarto en solitario con más mansos por detrás, y finalmente a cierta distancia y separados los dos restantes.
Los dos últimos astados han ascendido la calle Las Parras y emprendido el camino hacia la plaza de toros conducidos por los pastores y los corredores que han reprendido a aquellos que citaban a las reses. Esos dos erales se han fijado y arremetido contra las talanqueras en la zona de San Francisco, y el último llegaba justo de fuerzas a la calle Las Parras donde se ha tumbado unos instantes rodeado de corredores para después arrancar de nuevo y emprender el camino hacia el tramo final del encierro.
Los cuatro primeros astados han permitido a los corredores realizar bonitas carreras en diversos tramos como la calle Resina, Las Parras o la avenida de los Toros.
Fraile ha apuntado que a pesar de las dudas que había sobre el comportamiento que tendrían estas reses «en líneas generales han respondido bastante bien». Así, ha realizado «un balance bastante positivo de este encierro en honor a San Miguel. Con novillos que han dado el tipo y que no ha habido ningún incidente con heridos, que siempre es una noticia superpositiva». Por otro lado, el primer edil ha señalado la importante presencia de público en las calles, tanto cuellaranos como visitantes, que han acudido a presenciar este encierro. Algo que a su juicio «refrenda la oportunidad y el retorno económico que tiene la festividad de San Miguel para Cuéllar y para la comarca».
En el plano negativo, el alcalde ha destacado la presencia de bastantes vehículos este año, a diferencia de años anteriores, en algunos puntos del recorrido de campo «lo cual puede comprometer el futuro de este encierro de san Miguel si las labores agrícolas continúan y están más avanzadas en años más lluviosos». También ha señalado como punto negativo el comportamiento de varios corredores, algunos incluso locales, que en la calle Parras se han enfrentado a los pastores «eso no corresponde ante unos novillos que van a ser posteriormente lidiados en la plaza de toros por alumnos de escuelas taurinas».
Buena animación en el baile de rueda amenizado por el grupo La Encina y otros dulzaineros del entorno que se han sumado.
Colectivos
La Asociación Encierros de Cuéllar considera en su informe del encierro positivo el regreso de este encierro a la programación del patrón de la villa, San Miguel. Consideran que la presentación del ganado es «bastante mejorable» y señalan que «alguna persona se ha pasado dando golpes en la puerta del corral del Puente del Segoviano».
Destacan la buena afluencia de corredores y las buenas carreras que les han permitido realizar, sobre todo los tres primeros erales. Asímismo, reseñan el buen trabajo de los pastores sujetando los bueyes de cola para subir el novillo rezagado y son críticos con los espectadores que citan al ganado desde las talanqueras.
Finalmente señalan el éxito de los organizadores de las sopas de ajo a las puertas de los corrales.






















