La propuesta de modificación de las Normas Urbanísticas Municipales del Ayuntamiento de Cuéllar que el Equipo de Gobierno llevará al pleno del jueves paralizará, por un periodo máximo de dos años, las licencias para el establecimiento de plantas de biogás o biometano en el municipio. Una modificación «relativa a la regulación de la implantación de instalaciones de producción de biogás o biometano mediante digestión anaerobia de residuos y/o subproductos orgánicos», tal y como refleja el documento de la memoria que supera las 90 páginas de extensión.
Esta ha sido la medida adoptada por el Consistorio ante la proliferación de estas instalaciones en el entorno del municipio, donde las solicitudes son ya nueve.
El alcalde de la villa, Carlos Fraile, y el edil de Medio Ambiente, Tomás Marcos, han avanzado algunos detalles de esa modificación de normas que contó en la comisión con el apoyo de PSOE, IU y la concejal no adscrita, Nuria Fernández, y la abstención de los ediles del PP.
Fraile ha destacado el importante paso que da el Ayuntamiento de Cuéllar, «seguramente uno de los pasos más importantes de estas dos legislaturas que llevamos en el Gobierno municipal». Una importancia en la que también ha incidido el edil de Medio Ambiente.
«Se hace con el objetivo de defender a Cuéllar de este despropósito en el que nos han metido la Junta de Castilla y León y las empresas promotoras de plantas de biogás», ha dicho el primer edil, añadiendo que van a exigir «las debidas garantías para los vecinos de Cuéllar, para el agua, para el paisaje y para nuestros agricultores». Ha añadido que «el Ayuntamiento de Cuellar actúa», y no se limita a expresar su malestar.
«Utilizamos nuestra competencia urbanística para decir no a estas condiciones de las plantas de biogás, porque no queremos una concentración desordenada de este tipo de implantaciones», ha manifestado el alcalde, anunciando que van «a fijar distancias y condiciones claras, separaciones, número de toneladas…, para proteger el territorio, para proteger la salud pública y para proteger, a Cuéllar».
«Ahora vamos a ser examinados por parte de la Junta de Castilla y León, que deberá ser quien apruebe definitivamente esta modificación de normas urbanísticas», ha apuntado Fraile consciente de que tendrán que hacer frente a alegaciones por parte de las empresas promotoras. «Podemos afirmar que a partir del próximo jueves Cuéllar da un giro de timón total en esta cuestión del biogás«, ha concluido.
Modificación de normas
Marcos ha detallado algunas de las medidas incluidas en la modificación de normas que incluye dos documentos: el de la modificación y el de solicitud de inicio de la evaluación ambiental estratégica simplificada.
El edil ha señalado como la Declaración de Impacto Ambiental (DÍA) de Bío Frontera, publicada en el Bocyl del pasado 2 de octubre, aceleró su trabajo en esta modificación. Un documento, esa DÍA, del que ha resaltado sus anomalías o deficiencias.
Para elaborar la modificación de normas, Marcos ha dicho que se han consultado fuentes científicas, jurídicas, normativas… «es un documento bastante riguroso, muy serio, muy argumentado». Entre esas fuentes se encuentra el borrador del decreto del Plan Regional de Biometanización de Castilla-La Mancha. También ha señalado cómo han pasado a lenguaje urbanístico los argumentos de la moción aprobada en el pleno municipal del mes de junio.
Marcos ha explicado como el documento parte de la definición planta de biogás para considerar esa instalación como una industria y que, por tanto, precisa solicitar el uso excepcional en suelo rústico que concede el Ayuntamiento.
Por otro lado, se limitará el establecimiento de estas industrias a suelo rústico común «con una superficie mínima de 100.000 metros cuadrados, una edificabilidad del 30%, con retranqueos de 30 metros y alturas máximas de 15 metros».
Se marcan también las distancias de estas plantas al suelo urbano, al suelo urbanizable, o predominantemente residencial, y a lo que han denominado receptores sensibles: colegios, zonas de ocio, espacios de estancia y recreo como Las Lomas, las residencias de personas mayores… En cuanto a esas distancias se han establecido dos categorías de plantas: las de menos de 30.000 toneladas al año deberán establecerse a 1.500 metros de los mencionados espacios y las de más de 30.000 toneladas al año deberán hacerlo a 2.000 metros.
Suman también dos condicionantes más a la ubicación de las plantas, de manera que si tratan cadáveres de animales o residuos de depuradoras de matadero o municipales, la distancia deberá ampliarse un kilómetro más. El segundo condicionante es que si en las instalaciones existen procesos de compostaje, que necesitan cielo abierto, o balsas descubiertas deberán alejarse un kilómetro más.
De manera que, según ha explicado Marcos, si una instalación es grande, utiliza cadáveres de animales y además tiene compostaje, la distancia al núcleo urbano de Cuéllar y sus barrios y entidades locales sería de cuatro kilómetros.
Protección de la masa forestal
La modificación de normas persigue también proteger la masa forestal separando esas industrias hasta un kilómetro, frente a los 400 metros que contempla la Junta. La distancia dependerá del tamaño de la planta.
En realidad no hemos puesto una distancia fija porque hemos entendido que las pequeñas también podrían estar un poco más cerca. Entonces lo que dice la norma es que las masas forestales deberán de estar a la mitad de lo que estarían si no hubiera masa forestal.
Origen y destino
También se trata de regular el origen de los residuos y el destino del digestato que se genere exigiendo que «el 90 % de los residuos de materias primas que utiliza la planta se cojan de 15 kilómetros alrededor y que el digestato, cuando esté en condiciones de ser un fertilizante, también se eche a 15 kilómetros alrededor», ha detallado Marcos. En cuanto al otro 10 % restante, ha dicho que permitirán que lo traigan de hasta 25 kilómetros.
El volumen del tráfico de camiones en los caminos de propiedad municipal es otra de las cuestiones que se regula.
También ha detallado que teniendo en cuenta que una planta debe coger los residuos de 15 kilómetros alrededor, dos plantas deberían estar separadas entre sí por 30 kilómetros. Así, el responsable de Medio Ambiente ha dicho que también se contemplan excepciones.
Paisaje, acuíferos y olores
El documento contempla también el cuidado ante la contaminación de los suelos y acuíferos, y la afección al paisaje y el desmantelamiento de la planta y su descontaminación. El edil ha señalado que para no afectar al paisaje del castillo, las murallas y el casco histórico, de acuerdo a un aplicación que han utilizado, las plantas deberían ubicarse a 5 kilómetros del casco urbano.
«También queremos que los estudios que se hagan de dispersión de olores sean mucho más contundentes«, ha dicho Marcos.
Tras su aprobación inicial en el pleno la modificación la modificación entrará en fase de tramitación y el documento llegará a la Junta de Castilla y León, llegará el momento de solicitar informes sectoriales y se abrirá un periodo de dos meses para la presentación de alegaciones. Un paso en el que cuentan con que las empresas que han solicitado instalar sus plantas en la comarca aleguen.
Marcos ha destacado que con la aprobación del pleno el Ayuntamiento suspenderá durante hasta dos años la concesión de licencias urbanísticas para estas empresas.
