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La UCCL- Segovia satisfecha con la nueva Ministra de Agricultura

Unión de Campesinos de Segovia-UCCL valora, de forma satisfactoria, el nombramiento de Isabel García Tejerina, como nueva Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, por ser una buena conocedora de la situación del sector agrario y posibilitar la continuidad de ciertas iniciativas. Para esta Organización, la nueva Ministra debe actuar con inmediatez, entre otras cuestiones, sobre el desarrollo normativo y aplicación de las leyes de la Cadena Alimentaria

Si el abuelo levantara la cabeza

| Por Francisco Salamanca |

Que pronto olvidamos lo que fuimos. Afortunadamente las crónicas, los medios gráficos e incluso la arquitectura de muchas de nuestras casas, intra y extramuros nos recuerdan que nuestra villa tuvo, en la agricultura, la principal fuente de ingresos de la mayoría de los vecinos, hasta bien entrado el siglo XX, a pesar de que en sus principios ya existían las primeras fábricas de harinas y achicoria. Las casas contaban con corral y  cuadras, donde se ubicaban diversos animales domésticos que participaban de la economía familiar. La evolución de la explotación agrícola, precisó de mayores espacios donde albergar maquinaria y aperos, lo que redundó en corrales más pequeños con la desaparición de la mayoría de las cuadras de caballerías. No son pocas las casas que disponen de esta tipología en nuestra villa. Pero, las leyes avanzan que es un primor en este mundo globalizado, donde las particularidades parecen ser perseguidas y de futuro incierto. Un pueblo, el mundo rural en general, es una particularidad. Las leyes se elaboran en las ciudades, la televisión mediática nos iguala con el resto de ciudadanos y nuestros ediles, procuradores y diputados se olvidan de defender nuestra singularidad, con ordenanzas urbanitas en nuestros pueblos, con disposiciones en el medio natural que desequilibran las poblaciones silvestres y favorecen los incendios, o con leyes que nos arrebatan servicios. Penosa gestión del medio rural, esclava de su despoblamiento, cuando debido al mismo mantiene tanto medio natural, sin coste para el burócrata, pero también sin beneficio. Cuéllar constituye una de esas poblaciones en dura pugna, entre gobernantes y vecinos, los unos a golpe de ordenanza, que impide a un niño de seis años jugar a la pelota en los parques, disponer de cuatro gallinas en un corral o traspasar a caballo, acémila o similar las calles de la villa. En el otro lado los vecinos, atónitos, que no saben si viven en un pueblo, o es que su alcalde piensa que gobierna en Valladolid. En una villa con un caballo en su escudo, no solo está prohibido que vivan estos nobles y bellos animales, sino que además, tampoco pueden pasearla.

Estamos en marcha. Estamos en camino.

| Jesús Ángel Muñoz |

La vida tiene tantas y tan interesantes sendas como los cientos de caminos que conectan desde hace siglos nuestros pueblos. Algunos trayectos tuvieron su importancia tiempo atrás. Con el paso de los años, dejaron de tener sentido y la naturaleza los trasladó al recuerdo.

Unos tramos son desconocidos por el caminante hasta el instante en que se pierde y azarosamente los encuentra; otros son recomendados por los compañeros de viaje o, incluso, pueden llegar a ser creados consciente o inconscientemente por sus habitantes para facilitarse la existencia. El nacimiento de este periódico digital forma parte de este proceso.

Es curioso, por otra parte, que todos los recorridos descritos mantengan un nexo en común: reflejan o han reflejado la realidad de su tiempo y han intentado proyectar, con mayor o menor éxito, las singularidades del territorio donde están asentados, esto es, han contribuido a fraguar su identidad.

Ahora bien, ¿cuál es la identidad de nuestros pueblos, de nuestra comarca? La aclaración no parece tan asequible hoy como hace unos años donde los principios identificadores parecían estar más claros. En los tiempos de cambio y de convulsión social que nos toca vivir, los valores se han transformado, invitándonos a la duda, a no saber reconocer la verdadera estructura que nos hace sentirnos parte de un todo.

En mi humilde opinión, no hace falta irse lejos para iniciar el viaje de búsqueda: las respuestas contemporáneas podemos encontrarlas en los testimonios de nuestras gentes, especialmente en nuestros mayores, en el potencial de los jóvenes y en la ilusión de los niños. Las contestaciones pueden hallarse, de igual forma, en los movimientos de cualquier índole surgidos en nuestro entorno por su preocupación hacia un aspecto concreto de la esfera comunitaria.

La mirada de nuestros mayores alberga nostalgias de un tiempo que no regresará, pero también guarda la experiencia meditada que con el paso de los años les ha permitido salir hacia adelante honradamente. Los jóvenes tenemos en nuestra mano el poder de la acción para materializar las demandas de la sociedad actual –que pasa, necesariamente, porque la propia sociedad nos dé un mayor grado de confianza y nosotros mismos nos concienciemos de que somos el auténtico motor de cambio–. Los niños, por su parte, acaparan el futuro. Su creatividad inocente les permite concebir ideas innovadoras, sin ataduras racionales, que pueden ser aprovechadas por los adultos mediante su desarrollo sostenible.

Como constructores de realidad social, los comunicadores de hoy en día tenemos el reto –y también el deber– de proponer y contribuir a la génesis de nuevas fórmulas que impulsen el devenir de nuestro medio rural, de nuestra comarca y, por ende, de toda la provincia.

Debemos ser capaces de poner en valor la riqueza patrimonial y testimonial de nuestros pueblos en su justa medida, favoreciendo el intercambio de conocimientos y saberes entre sus gentes, sin olvidarnos de la reciprocidad entre los distintos agentes culturales, sociales y económicos. Quizás no tanto con el carácter prioritario que marca el género informativo, sino aplicando dinámicas más pausadas, atemporales.

Tenemos que ser abono de la “red” que hoy me permite estar aquí, frente al mirador, contemplando el otro lado de la sierra, deseoso de volver a encontrarme con lo propio. Ganas de emprender mientras sueño despierto el porvenir de un nuevo canal que apuesta por la integración de la comunicación en los nuevos entornos digitales. Verdaderos desafíos quedan por delante: superar la literalidad del acontecimiento en sentido estricto y conducirnos al espacio de la “nube comunicativa”, aquella donde compartir contenidos que nos enriquezcan. Poner en común herramientas de empoderamiento social. Mantener vivo, en definitiva, el medio rural dentro y fuera de él.

Nuestros pueblos no atraviesan por su mejor momento como tampoco lo hace la profesión periodística. Las zonas rurales ofrecen ventajas y desventajas, pero cuentan con oportunidades potenciales que requieren concienciación y proactividad por parte de todos, independientemente del rol que se tenga. Aquí es, a mi parecer, donde debemos concentrar nuestros esfuerzos durante los próximos años.

Quiero aprovechar la ocasión para daros la bienvenida desde la distancia que es próxima, gracias a esta plataforma, a los intrépidos lectores y visitantes así como desear larga trayectoria a este medio que acaba de nacer como punto de encuentro de los vecinos de la comarca. Para encontrar nuestra identidad. Para poner en común lo que somos. Estamos en marcha. Estamos en camino.

Pasado, presente y futuro

| Por Mónica Rico |

La sangría en los medios de comunicación afecta también a las zonas rurales. Y el medio rural, ya de por sí tan denostado por los políticos de administraciones no municipales, se hacen un poquito más pequeños, más invisibles. El pasado mes de marzo pudimos ver como en Cuéllar se prescindía de grandes profesionales y con una larga y dilatada carrera. Todo parecía que porque sus medios habían dejado de apostar por la villa, aunque finalmente se ha visto que no ha sido así. Para las grandes empresas ha sido muy fácil dejar de lado una amplia trayectoria, contactos, personas que saben hacer bien su trabajo, que conocen el ‘mundillo’ y sus avatares; y sustituirles por gente sin experiencia, que empieza, que tiene un largo camino por recorrer. Pero para ellos, tanto para unos como para otros, el camino es nuevo, duro y complicado.

Es muy fácil hablar desde un sillón de crisis, recortes y necesidades, pero mucho más complicado que esa crisis, esos recortes y esas necesidades afecten a uno mismo, a sus amigos, allegados o familiares. Entonces es cuando de verdad uno siente que la crisis le golpea. Y a mí me golpeó. En tan sólo unos meses, los medios han prescindido de compañeros y amigos

Unos amigos que han confiado en su pueblo, apostando por él desde hace años y sacando adelante un sinfín de proyectos. Trabajando para administraciones, particulares, asociaciones y muchas veces colaborando con ellos sin pedir ni un céntimo a cambio, conocedores de las dificultades que todos atraviesan o atravesamos.

En este caso concreto, esta crisis no sólo me ha afectado a mí y mis compañeros. Lo ha hecho con todo el pueblo de Cuéllar, que sin su presencia se hace más pequeño. Sin embargo, son luchadores, conocedores de la realidad actual y, por supuesto, emprendedores. Por ello están ilusionados con un nuevo proyecto, gracias al cual Cuéllar, nuestro pueblo, será más visible. Porque su apuesta se centra en las nuevas tecnologías, y gracias a ellas, en tan sólo unos segundos, desde cualquier parte del mundo podrán conocer lo que pasa en nuestra querida villa. Es cierto que queda un duro trabajo por delante, que se suma a la locura de estas semanas, en las que no han bajado el ritmo y han seguido estando presentes.

Ya sólo resta desear mucha suerte al proyecto, destacar lo que contribuirá a situar Cuéllar en el mapa de nuevo, y agradecer la oportunidad de formar parte de él. Todos esperamos ver cómo este pequeño que ahora nace, madura y se convierte en imprescindible. Tanto como lo son sus creadores para muchos.

Macondo

| Por F. Cardaba |

Gabriel García Márquez nos ha dejado estos días, o sea, ha dejado de hacer su oficio que era la escritura. Y yo, que casi nunca había hecho el propósito de escribir, voy y me pongo a ello. Curioso… Unos lo dejan, otros lo retoman. Como si las palabras tuvieran que seguir el curso de los ríos del lenguaje. Y no es que pretenda mágicamente continuar su labor; no, él ya dijo sus palabras sabias, yo diré las mías necias. Sin embargo ahí está la paradoja, la señal, la casualidad que hace especial al simple hecho de empezar a publicar mis opiniones, pensz­­­amientos o reflexiones. Me apetece vincularlo porque  lo bautiza de algún modo.  Sus novelas fueron, para muchos de nosotros, senderos de curiosidad hacia la lectura de muchas otras historias.

Tampoco será ese inicial Macondo el objeto de las palabras, aquella aldea ficticia de Cien años de soledad donde había que señalar las cosas para mencionarlas, tan reciente era el mundo, y donde las casas y propiedades habían sido dispuestas de manera igualitaria entre sus vecinos… Mi Macondo particular será Cuéllar y sus próximas latitudes casi siempre, aunque sin dejar de mirar qué ocurre en esa otra aldea global que es el mundo.

Y será gracias al nacimiento de este nuevo medio de comunicación, escuellar.es.

Después de los últimos acontecimientos en los medios que cubren las noticias de nuestro entorno, resulta  necesario en Cuéllar que se remueva el árbol de lo establecido y se creen espacios diferentes desde donde informarse. Será bueno que haya medios independientes aparte de los ya conocidos porque quizá tengan más libertad a la hora de dar más cabida  a temas que, por falta de espacio o tiempo, no se les presta tanta atención. Tendrán la oportunidad de ofrecer cercanía a las personas y colectivos activos en nuestra sociedad. Y con mayor diversidad de temas. Desde mi punto de vista, en Cuéllar parece que todo lo copen noticias sobre toros y Semana Santa. Pero la realidad es mucho más heterogénea y rica política, social y culturalmente. Comunicación. Información. Opinión. Reflexión. De lo que ocurre, de lo que nos ocurre…

A mí se me ha dado la oportunidad de opinar por este medio, y doy las gracias por ello. Resulta difícil hablar del lugar en que vives de una manera nueva, limpia y serena, que es como me gustaría hacerlo,  porque el bagaje del tiempo y lo vivido condiciona el prisma por donde se ven las cosas cotidianas, y es inevitable hacer comparaciones con otros lugares o macondos, con otros tiempos o pasados cuéllares. Sería fantástico que todo fuera nuevo, que todo estuviera por construir entre todos, que todos arrancáramos con igualdad de oportunidades… Pero no es así. Aunque podría serlo. Así que trataré de ponerme de vez en cuando ese prisma de ilusión para no caer siempre en la queja de lo que no se tiene o de lo que no sucede, en los prejuicios, en las cantinelas manidas de lo que han llamado crisis, y apelaré a esa primera mirada al mundo, a la “inocencia”, que no al candor, al niño que fui  para descubrir de nuevo este pueblo, estas gentes y estos lugares. Tal y como fue Macondo en sus inicios.

La mejor noticia

| Por Pablo Quevedo Lázaro (periodista) |

La aparición de un nuevo medio de información exclusivo para la comarca de Cuéllar, nacido en esta villa segoviana, puesto en marcha por dos jóvenes emprendedores de la localidad, con la colaboración de una amplia representación social, es la mejor noticia que hemos recibido en nuestro entorno en los últimos meses.

En un momento tan complicado para el sector de la comunicación, con drásticas reducciones de plantillas que echan a los periodistas a la puta calle, con el pago de cantidades irrisorias y miserables a buenos profesionales que se dejan el pellejo en este trabajo, con el cierre sin mayor miramiento de emisoras de radio que han sido un referente (como hemos sufrido en nuestra localidad), la presencia de este ilusionante proyecto de Nuria Pascual y Gabriel Gómez supone una bocanada de aire fresco y puro como el de nuestros pinares.

Por fin hay dos valientes que se lanzan a la arena para poner en marcha una iniciativa imprescindible para Cuéllar, una localidad muy necesitada de un renovado espíritu crítico, que debe despertar del aletargamiento provocado por la actual situación social, política y económica, para alzar la voz y manifestarse acerca de lo que ocurre en nuestro entorno.

Estamos, además, en una provincia cuyas instituciones, tradicionalmente, han dirigido su centro de atención hacia Segovia capital y todo lo que esté mirando hacia Madrid.

Los pueblos del nordeste, la campiña y la tierra de pinares han importado bastante poco a las Administraciones, algunos de cuyos responsables solo han pisado estos pueblos en campaña electoral.

Tampoco se ha considerado nuestra comarca por parte de las entidades de ahorro, que no han invertido en obra social ni una décima parte de lo que de aquí se han llevado.

Los medios de comunicación también han sido cómplices en esta marginación de los pueblos. Su interés ha permanecido en función de la capacidad que tuvieran los municipios para generar ingresos publicitarios. Así llegaban los magníficos especiales de las Fiestas si había publicidad. El resto del año, apenas había noticias de los pueblos.

Que a nadie se le oculte que los emprendedores de este proyecto vienen a ganar dinero con el mismo. Por lo menos, a intentarlo. No son la madre Teresa ni la ONG de periodistas de pueblo sin fronteras. Pero para esta comarca, la presencia de un altavoz de su día a día es un paso adelante en el desarrollo social y cultural de unos ciudadanos, ávidos por encontrar un espacio donde hacer posible su derecho a opinar libremente, a criticar los abusos ó a denunciar las injusticias.

Decía el maestro Gabriel García Márquez que “la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que mejor se da”. Ojalá que este nuevo medio de comunicación sea un referente en la libertad de expresión. Esa será la mejor noticia para Cuéllar y su comarca.

La casa ducal de Albuquerque y la virgen de la soledad

| Por Julia Montalvillo García |

Cuando Nuria me contó el proyecto que iban a poner en marcha ella y Gabriel me encantó la idea, y cuando pidieron mi colaboración ni me lo pensé, podían contar conmigo para lo que fuera menester, claro que después llegó la pregunta del millón “y ¿de qué escribo?”, la respuesta me vino rápido: “Julia, escribe de lo que mejor conoces”, y lo que mejor conozco son los documentos, especialmente los del Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque, la idea de escribir sobre la relación de los duques y duquesas de Alburquerque con la Virgen de la Soledad me vino cuando el hermano mayor de la cofradía a la que pertenezco, la del Cristo Yacente, me dijo que tenía que escribir algo sobre ella para el concierto de Bandas de Música de las Cofradías de Cuéllar que iba a tener lugar el día 30 de marzo en la iglesia de San Miguel, porque con ambas imágenes se representaba en siglos pasados la ceremonia del Descendimiento el día de Viernes Santo y aquí está el resultado, espero que les guste. Allá vamos.

Cuando Isabel de Valois, esposa de Felipe II, llegó a España en 1560 se trajo de Francia un cuadro en el que se veía a la Virgen arrodillada tras una cruz vacía, por el que sentía gran estima y que colocó en su oratorio. Encargó a Gaspar Becerra que le hiciera una talla de esa Virgen, cuando la reina lo vio preguntó a la condesa de Urueña, su dama de compañía “¿Qué nombre le pondremos?”, la condesa, que acababa de quedarse viuda,  contestó “Soledad”, Doña Isabel preguntó “¿Cómo la vestiremos?”, “Con mis ropas de viuda”, contestó la condesa. El traje de viuda de los siglos XVI y XVII se componía de falda negra, una especie de semicírculo de paño denominado mantilla que caía hasta la cintura, sobre ella se ponían un velo blanco que caía por detrás hasta abajo  encima un manto o capa negros. Las mujeres viudas de buena posición tenían trajes que, compuestos de saya y mantón de terciopelo estaban bordados con hilillos de oro y lentejuelas, llevando incluso flecos de oro en el delantal o bordados en el pañuelo.

La protección real hizo que la devoción por la Virgen de la Soledad se extendiera por todo el imperio español; se veneraba en centenares de iglesias, conventos y capillas de toda España, en los siglos XVII y XVIII fue la más popular de las advocaciones, era costumbre de las familias de clase media que, cuando sus hijas contraían matrimonio, recibieran en la dote un cuadro de esta Virgen, los nobles la colocaban en los altares de las iglesias y conventos de los que tenían patronato, este es el caso de los duques de Alburquerque, especialmente del VIII duque, Don Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera, y de su esposa, Juana Francisca Díez de Aux Armendáriz, marquesa de Cadreita y condesa de la Torre. Tal era su devoción por la imagen que, siendo virreyes de Nueva España, el 15 de agosto de 1657, se dedicó una capilla de la catedral de México a Nuestra Señora de la Soledad, Altamirano nos cuenta la solemne dedicación: “se colocó en ella un milagroso retrato, copia muy al viso de la que goza la imperial villa de Madrid, asentada en Nuestra Señora de la Victoria, a devoción y orden de la Excelentísima Señora Duquesa de Alburquerque, marquesa de Cadreita”. En esta capilla, el viernes 12 de marzo de 1660, mientras el duque estaba rezando, un soldado llamado Manuel Ledesma le atacó por la espalda con un puñal, milagrosamente fue detenido antes de perpetrar el crimen.

De vuelta a España el duque de Alburquerque trajo “un conjunto monumental realizado en plata de martillo, estaba compuesto por siete piezas… Para su traslado a Cuéllar desde Madrid se pesó y, con el armazón de madera que fue colocado para evitar golpes, alcanzó las setenta arrobas, o lo que es lo mismo, más de 800 Kg.” (Jorge Herrera Mesón, trabajo inédito, presentado a los Premios “María Senovilla Miguel, titulado “La iglesia del monasterio de San Francisco, bastión de la nobleza cuellarana”).

Juana Francisca Díez de Aux Armendáriz falleció el 15 de septiembre de 1696, en su testamento dejó dispuesta la fundación de dos capellanías en la Iglesia del convento de San Francisco de Cuéllar, que llevó a cabo su única hija, Ana Rosolea de la Cueva, en 1700; ésta mandó que su cuerpo se depositara en la Capilla de Nuestra Seora de la Soledad del Convento de la Victoria de la Orden de San Francisco de Paula, que era de su Patronato, llamándose a sí misma “indigna camarera de la Soberana Imagen de Nuestra Señora de la Soledad” y que desde allí, cuando su hijo lo creyera oportuno, fuera trasladado al panteón de los duques de Alburquerque en Cuéllar.

La existencia de la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, la encontramos documentada en 1722 en un Inventario de Memorias de San Francisco, en el que está anotada la fundación de una memoria de dos misas cantadas y responso en la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, estas memorias deben ser las que dejaron en sus testamentos Juana Francisca Díez de Aux y Armendáriz y su hija Ana Rosolea, de ello deducimos que la construcción de la capilla debió tener lugar en antes de 1700, bien por iniciativa de una de estas dos duquesas o del mismo VIII duque de Alburquerque, quienes sin duda agradecerían de esta forma que Don Francisco saliera indemne del atentado sufrido en México; nada, pues, tiene que ver en la construcción de la capilla  Doña María Soledad Fernández de la Cueva, hija del XI duque de Alburquerque, marquesa de Cadreita y marquesa consorte de Santa Cruz, cuyo palacio en Cuéllar da nombre a la calle en el que está situado, a quien erróneamente se le adjudicó en el boletín oficial de la cofradía de la Soledad de febrero de 2014, la prueba la encontramos en una carta enviada desde Madrid, con fecha 24 de junio de 1819, por el marqués de Santa Cruz a fray Francisco Borbujo, padre Guardián del convento de San Francisco y que dice lo siguiente: “En contestación a la última de Vm. (carta que le envió el padre guardián) debo decir que, como le manifesté en mi anterior (carta), no se ha encontrado en el Archivo de mi Casa documento alguno por donde se acredite la pertenencia del Patronato de la Capilla de la Soledad, sita en ese su convento…”, si doña Soledad hubiera tenido algo que ver con la fundación de la capilla tendría que constar entre los papeles de ese archivo, pues habrían tenido que pagar las memorias de misas que se hubieran fundado en ella como patronos de la misma.

Allende los pinares

| Por Gustavo Gómez |

Cuenca no tiene periódico local diario. Guadalajara tampoco. Y son varias las ciudades y provincias donde los noticieros se mantienen de chiripa. Vamos, que empieza a ser un lujo disponer de redactores en los pueblos, ciudades y villas.

Y mira que es difícil trabajar de corresponsal en una localidad. Uno, que es periodista y echó sus primeros dientes profesionales precisamente en medios de comunicación de Cuéllar, sabe de qué habla.

El corresponsal tiene casi todo en contra; y no porque en las localidades pequeñas pasan pocas cosas (la rutina es uno de los mayores enemigos del periodista). El grandísimo handicap de este profesional del periodismo es que vive y convive con las personas sobre las que informa y para las que informa. Y eso crea muchos muchos problemas para el desarrollo normal del trabajo informativo.

Dicho handicap no lo sufre mi amiga Mayte Carrasco, una de las mejores corresponsales de guerra de nuestro país. Ella, por ejemplo, ya no informa de la guerra en Siria porque dice que tiene demasiadas relaciones emocionales con la gente de ese maltratado país.

Si ejerces el periodismo en una ciudad grande tampoco te ves condicionado por la carga emocional que supone comprar el pan en la misma panadería o tomar café en el mismo bar que las personas sobre las que vas a dar un titular.

Por eso tienen tantísimo mérito los corresponsales de provincias. Por muy bien que hagan su trabajo, por rigurosos que sean, siempre habrá un vecino al que no le parecerá bien lo que dicen. Por no hablar del vapuleo que muchos políticos (y demás poderes fácticos) de uno y otro signo les infringen porque, en su opinión, siempre defienden los intereses de las otras siglas.

A ello sumen las presiones del periódico para que saquen tal o cual información que apoya una campaña publicitaria contratada por el departamento comercial. Porque sepan ustedes que en el periodismo cada vez es más común pagar por sacar una información. Lo que hasta ahora era la publicidad, vamos.

Total, que los corresponsales suelen ser personas denostadas por unos y por otros, pese a que durante años y años han informado de lo que ocurre en la localidad a los vecinos. Por supuesto que cometiendo algunos errores, como es lógico en el desempeño de cualquier profesión.

Por eso me hizo tantísima ilusión cuando estuve en Cuéllar durante la Semana Santa ver unos carteles donde la Peña El Encierro anunciaba un acto para homenajear a Ignacio Montalvillo y Alea Comunicación.

No sé las razones de por qué este colectivo organiza un acto donde serán protagonistas estos corresponsales con tantos años de profesión a la espalda. Pero me quito el sombrero ante la idea que han tenido de acordarse de las personas que cada día se levantan pensando sobre qué van a informar a sus vecinos. Me uno, por supuesto, a tal reconocimiento.

Si la causa del corresponsal local es difícil, de nota es emprender un negocio con esa materia prima: la información local cuellarana. Nuria y Gabriel han decidido lidiar ese pedazo de toro. Desde estas líneas, y mientras nos lo permitan, echaremos un capote aunque ellos van sobrados de sabiduría y gallardía en estos quehaceres.

Lo harán en un canal nuevo para ellos: su información se volcará totalmente en Internet. Gracias a estos emprendedores, Cuéllar se vuelve a subir al carro de las tendencias que está marcando la información local en todo el país. Salamanca, por ejemplo, cuenta con media docena de diarios digitales. Granada, un par de ellos.

Han elegido un hermoso nombre para su aventura: esCuellar.es. Déjenles que sean. Denles facilidad para realizar su trabajo. Son valientes. Saben hacer su trabajo. Tenemos la suerte de que apuestan por nuestra villa. Así que, qué menos: Nuria y Gabriel: enhorabuena y mucha suerte.

* ‘Allende los pinares’ porque estamos lejos de nuestro querido mar de pinos. Y con el único afán de intentar poner foco sobre terrenos que, desde lejos, puedan tener otro enfoque.

Buena noticia

| Por Ángel Carlos Hernando |

esCuellar.es constituye una buena noticia. Por varios motivos. Primero por su carácter emprendedor y novedoso en nuestra localidad y segundo porque trata de hacerse sitio en el panorama informativo de la propia villa y la comarca. Lo que nunca está demás.

No es fácil, en los tiempos que corren, iniciar nuevos proyectos que, a parte de servir como medio de vida, te ayuden a crecer y desarrollarte como persona. Más difícil aún en una época donde el emprendedor encuentra dificultades por doquier para poner en marcha sus ideas. Iniciar una nueva aventura supone trabajo, esfuerzo y sobre todo mucha ilusión. El aval para el éxito de la empresa lo constituye la experiencia acumulada.

Cualquier soporte que sirva como medio de comunicación o como canal informativo siempre es bienvenido. Necesitamos información diversa sobre todo lo que acontece a nuestro alrededor, porque en mayor o medida nos afecta. Pero también manifestar nuestras propias opiniones al respecto. Es de agradecer que los medios permitan hacer a las personas oírse en pro de la mejora social y de la calidad de vida, reflejando sus problemas y sus inquietudes. El formato puede servir de lugar de encuentro para contrastar opiniones, donde tiene cabida la objetividad, si es que ésta fuera posible y por supuesto la subjetividad; puntos de vista que, por razones obvias, no tienen cabida en otros medios y que reflejan la pluralidad. No tengo duda de que esta publicación conseguirá sus objetivos; por su propia naturaleza espacial y temporal y por las personas que lo dirigen. Ilusión, porque el resto no os hará falta.

El FS Cuéllar Cojalba se acerca a la permanencia en 2ª B

FS Cuéllar-Cojalba: Cano,Gonza,Higinio,Chukito,Taveras -cinco inicial- Lalo,Corrus,Valco,Germán,Matanza y Tito.
O’Esteo FS: Chotto,Héctor,Rober Paz,Rubi,Gerardo -cinco inicial- Iván,Tucho,Pelu,Bolly y Franín.
Arbitros: De Cabo Gonzalo y Macias Iglesias de Salamanca. Amonestaron a Taveras e Higinio por los locales y a Héctor,Rober Paz y Bolly por los visitantes.